Cada vez que inspiramos entran en nuestro cuerpo partículas contaminantes que nos matan.

En su día, nos concienciamos con el tabaco e iniciamos una cruzada feroz y, en cambio, no somos capaces de que se nos meta en la cabeza que la contaminación es aún peor para nuestra salud.

Y hay quien se empeña además en defender que es cosa de progres.