Todo es tan efímero en política que luego les extraña a los que la practican que los ciudadanos no nos acabemos de creer lo que nos dicen.

Al proceso de pasar pantallas –unas veces adelante y otras hacia atrás–sobre la convocatoria de un referéndum de independencia en Catalunya y en si este debe ser unilateral o no, le añadimos hace tan solo dos meses la denominada ‘operación dialógo’ que, según el Gobierno, podía suavizar el clima de tensión en la relación entre Catalunya y España pero que, según la Generalitat, era puro ‘postureo’. Pasados dos meses y después de la reunión que mantuvieron el martes los vicepresidentes Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras el clima se ha ‘suavizado’ tanto que, según el propio Junqueras, el dialógo ha quedado congelado hasta que se entrevisten los presidentes Mariano Rajoy y Carles Puigdemont. Una reunión que no tiene fecha, o no se ha hecho pública, pero que "es posible y es probable"  que se produzca y que "los presidentes en un momento u otro hablen" dijo ayer Junqueras.

Tan solo dos meses, con el paréntesis de Navidad incluído, es el tiempo que han invertido ambos gobiernos al proceso de acercamiento. Poco, muy poco.