Son los nuevos indignados, cada viernes se plantan ante las instituciones de todo el mundo y claman medidas urgentes para salvar el planeta. Gritan que no hay futuro sin verde, un futuro que les pertenece y que les arrebatamos. Afirman que si el planeta fuera un banco, lo rescataríamos y no les falta razón. No somos conscientes, y no hay nada más urgente.

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