El buen tiempo convierte al Mediterráneo en un mar en calma, en un mirage para aquellas personas que huyen de sus casas por guerras, hambre y miedo. La desesperación los arroja literalmente al mar, muchos sin saber nadar y, sobre todo, sin saber que Europa les espera de espaldas.

Los SOS de Carola Rackete o de Open Arms deberían despertar a este viejo continente, y a nosotros.

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