A puertas del juicio del procés y con los presupuestos a día de hoy vetados, Sánchez cede a la presión de Torra para crear una figura que dé fe de las negociaciones no se sabe sobre qué, entre quiénes, ni dónde. Pero no hay acuerdo, el Gobierno habla de un organizador y el Govern exige un mediador. Tanto ruido para nada. Revisando la historia vemos que hay temas que se llevan en secreto, o estallan.

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