Los municipios del sur siempre han sido el patito feo y en eso Cataluña no es diferente. Tarragona siempre ha sido peor tratada que Girona y dentro de la provincia de Tarragona, la zona del sur, la del Delta de l’Ebre o la Terra Alta más desatendidas aún.

Hace años que el hartazgo es manifiesto, solo es necesario recordar el lema de enero de 2016 cuando pidieron la solidaridad de todos los catalanes Natros pugem sempre, ara baixeu vatros en referencia a la movilización incansable de los municipios del sur trasladándose a Barcelona cada Diada, cada 11 de septiembre.

En el caso de Batea, en la Terra Alta, la dejadez se plasma en forma de 30 plazas de residencia municipal que nunca llegaron y es el motivo que ha provocado que el alcalde diga basta y esté barajando la posibilidad de dejar Cataluña para pasar a depender de Aragón. Y el éxito del alcalde ha sido rotundo. La maquinaria se ha puesto en marcha y el  independentismo ha recordado por activa y por pasiva que el alcalde es socialista, que la unión de las fuerzas soberanistas obtuvo más votos (47,4%) y la ANC ha publicado en su Facebook que sienten "indignación, vergüenza e impotencia", y que no puede ser que un representante político ponga en boca de toda la población la petición de salir de Cataluña.

Uno a cero para el alcalde de Batea.