Parece una contradicción y lo es. Los votantes de derechas son más propensos a la infidelidad que los de izquierdas. Así lo sugiere un estudio llevado a cabo sobre los usuarios de la web estrella del adulterio mundial, Ashley Madison.

El estudio ha sido posible gracias a que hace unos años, en 2015, se hackearon las cuentas de los suscritos a las aventuras sexuales 3.0. La vulneración de la privacidad tocante a uno de los mayores tabúes sociales provocó un escándalo, pero también permitió sacar conclusiones útiles para ese debate casi siempre elusivo: quiénes y por qué somos infieles.

Siguiendo la pista a los pagos en la web y cruzándolos con el voto en cinco estados de EE UU, dos investigadores han llegado a esta conclusión: entre los 80.000 analizados hay sustancialmente menos votantes demócratas que republicanos. No hace mucho una encuesta realizada por Ashley Madison en México arrojó resultados similares: los votantes del PAN —derecha— son más infieles que los de Morena —izquierda—, aunque apenas por dos puntos porcentuales de diferencia.

Si uno mira a la Casablanca de Obama, con su imagen de padre de familia enamorado, y a la actual, no es difícil ver cómo lo general se concreta en lo particular. Los investigadores se confiesan perplejos, pues la incómoda relación que suelen tener los conservadores con la libertad sexual debería apartarlos de la promiscuidad.

¿Simple hipocresía? Uno de los autores de la investigación, Kodi Arfer, sugiere que una educación sexual represiva podría generar un menor control del impulso sexual. Yo creo que la explicación es mucho más simple. Los conservadores aman las tradiciones. Desde La Regenta sabemos que nada como poner los cuernos para salvar la institución matrimonial.