Casi nadie duda de la influencia de las campañas de concienciación oficiales. Las de Tráfico en favor del uso del cinturón o contra el consumo de alcohol al volante han ayudado a disminuir el número de muertos en la carretera. Las campañas contra el maltrato a las mujeres han aumentado el rechazo social y la conciencia de las propias víctimas sobre lo inaceptable de su situación. Percibimos que este tipo de actuaciones son eficaces. Pero ¿lo son en realidad? Hace algunos años el American Journal of Public Health publicó un estudio que analizaba la influencia de dos campañas para disuadir a los jóvenes de acercarse a las drogas. Se llegó a la conclusión de que, no sólo los anuncios habían tenido impacto en muchos jóvenes, sino que su repetición en el tiempo les predisponía en contra del consumo. Llevan años inmersos en una campaña a favor, para concienciarnos de que no es tan grave

Todas las instituciones promueven campañas, sea por el respeto a los ciclistas o contra la deshidratación veraniega. Y desde esa perspectiva se entiende muy bien el discurso del presidente Rajoy sobre la corrupción: llevan años inmersos en una campaña a favor, para concienciarnos de que no es tan grave. Imaginemos que saliera el presidente diciendo que no pasa nada por no beber agua en verano, que no es tan importante ponerse el cinturón o que algunos estudios discuten los efectos nocivos de la cocaína. Nos parecería increíble.

Pues lo están haciendo con la corrupción, y su éxito se ve en las urnas. Cada vez que invocan la presunción de inocencia, nos conciencian de que la responsabilidad política no existe. Cada vez que desdeñan una información periodística sobre un corrupto y, luego, cuando los jueces actúan, nos dicen que son cosas antiguas, nos ayudan a tolerar a quienes nos saquean. Cada vez que justifican las presiones a los fiscales, nos persuaden de que el sistema judicial sirve para proteger a los corruptos. Cuando tachan de 'rumores' los avisos de que algún trincón tiene cuenta en Suiza, nos conciencian de que los partidos no pueden hacer nada para prevenir la corrupción en sus filas. Cuando insisten en que manzanas podridas hay en todos lados, nos conciencian de que debemos desconfiar del sistema democrático en su conjunto.
Cuando estalló la Gürtel, dijeron que se trataba de una operación contra ellos

El PP está volcado en un enorme esfuerzo pro-corrupción: practicándola y defendiéndola. Cuando estalló la Gürtel, dijeron que se trataba de una operación contra ellos. Ahora está claro que es una campaña contra nosotros.