Ánimo con esa gripe que se sale, queridos autónomos. Yo la he pasado, en concreto mi virus era de la cepa 'autónomo español', que es muy virulenta pero se cura a la velocidad del rayo. Como la epidemia de este invierno ya se ha llevado por delante casi a noventa personas, dentro de nada seréis, como yo, supervivientes.

Para alcanzar ese estatus, no obstante, habréis de pasar algunos trámites engorrosos. Como nuestra baja laboral la pagan esas monstruosidades llamadas mutuas, recibiréis una llamada de una señora en nombre de la mutua correspondiente. Ahí descubres que de mutuo no hay nada en esa relación: tú eres un enfermo cuya baja pagan ellos, y eso te convierte en sospechoso. Resulta curioso, porque el autónomo es el cliente pero, al contrario de lo que ocurre en cualquier otro sitio, están deseando librarse de ti, o sea, que acabes la baja. Que eso suceda por deceso o por resurrección, les resulta indiferente.

Estando yo en el pico de la fiebre, dio en llamarme la portavoz de la tal mutua. Percibí al instante su decepción cuando confirmé que yo era la enferma y, por tanto, que seguía viva y haciéndoles gasto. El interrogatorio burocrático prosiguió sin que me preguntara qué tal me encontraba y, casi sin darme tiempo a respirar, me conminó a visitar a un médico suyo. Le pregunté si el de la Seguridad Social, que ya me había visitado en casa, no era de fiar, pero debió de achacar mi estúpida pregunta a un delirio febril, porque no se molestó en contestarme.

Me conminó a visitar a un médico suyo. Le pregunté si el de la Seguridad Social no era de fiar

Te digo, querido autónomo, lo importante es no faltar a esa cita con el médico, aunque llegues a rastras. Si no acudes, la mutua te manda un burofax, como me pasó a mí. Y eso impresiona. Como yo sólo he recibido burofaxes cuando me he divorciado, fue anunciarlo el cartero y pensar: o tengo por ahí un marido desconocido o Hacienda me persigue. Pero no. Era un ultimátum de la mutua. Por suerte, yo ya estaba de alta, porque la cepa del autónomo es fugaz, como he dicho. Les he escrito un correo agradeciéndoles su interés por mi salud y anunciándoles la buena nueva de que ya no les cuesto. Ni han contestado, oye.

La verdad, no me lo tomo como algo personal, porque todo es impersonal en esas mutuas monstruosas. Comprendo que para ellos es indiferente que yo haya sobrevivido... Será por autónomos. Para nosotros, en cambio, vivir no es un detalle menor. Sólo con que entendieran esto resultarían menos antipáticos.