La noticia saltó esta semana en los medios franceses: Macron espía a sus ministros. Tal cual. Y lo mejor es que ¡se lo ha dicho a ellos! Están avisados de que su jefe los está vigilando, controlando, monitorizando para saber qué están haciendo y si están cumpliendo con las promesas hechas por el Elíseo. En una reunión el pasado 11 de septiembre lo soltó así a bocajarro: o hay resultados o directamente los echo, les vino a decir. Y más de uno, por lo que cuentan quienes estaban allí, se quedó con la boca abierta.

Al parecer ha pedido que le instalen una aplicación en su móvil con la que puede ver minuto a minuto qué hace cada ministro, qué hacen en cada administración, cómo avanzan en tal o cual gestión o cómo está funcionando la última medida anunciada desde el Gobierno. En marzo hay elecciones y Macron no quiere sorpresas: sabe que lo mejor, en campaña, es ofrecer resultados reales y no promesas y en esas está: apretando a su equipo para obtener hechos tangibles. Y efectivamente, lo hace desde su teléfono móvil. Puede meter en el buscador una palabra y con eso inmediatamente sabe cómo se está implementando tal o cual medida y cuáles son los resultados.

Monitorizar a tu equipo para controlarlo y comunicarle abiertamente que lo estás haciendo. La estrategia es al más puro estilo de una multinacional que compite en un mercado altamente exigente. Hacer que la gente trabaje bajo presión para obtener lo mejor de ellos. Seguramente que a más de uno le suena esto como estrategias un tanto anticuadas de las empresas para lograr aumentar la productividad. Es el liderazgo ejercido bajo la premisa del miedo: si temes perder tu trabajo, darás lo mejor de ti. Cuando en realidad lo que puedes conseguir es precisamente lo contrario: bloquear a la gente y hacerles entrar en una dinámica de falta de autonomía y de falta de seguridad en las decisiones que están tomando.

Pero quizás esto es lo que venga en un futuro: aplicaciones para controlar la productividad de nuestros políticos. ¿Se imaginan? Poder mirar en tiempo real si lo que prometieron es realmente lo que están haciendo, si lo que se anunció a bombo y platillo tiene efectivamente un resultado positivo o al menos el que se esperaba. Sinceramente hemos llegado a tal punto de reality televisivo en la política que nada me sorprende.

Por cierto, que Macron, como buen líder de antaño, señaló al alumno más aplicado, el que va de momento sacando nota y dejando atrás al resto. Su ministro de Educación. No me gustaría nada ser este hombre en la próxima reunión del gabinete de gobierno: el resto de compañeros suyos le van a hacer el vacío como siga el profe señalándole como alumno más destacado. Suerte.