HELENA RESANO. PERIODISTA

'Plogging' o limpiando el barrio

HELENA RESANO
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Es algo que me pone especialmente nerviosa y admito que también de mal humor. Salir a pasear al parque con mi perro y encontrarme de todo tirado en el suelo: el último banquete a base de comida rápida de un grupo de adolescentes, colillas de algún estudiante atacado por los exámenes, el envoltorio de la merienda de algún peque y, sí, también es frecuente encontrar las cacas de algún perro sin recoger.

Me pone de mal humor porque hay una papelera a escasos dos metros, ¡dos metros! Y te da rabia que convivas con gente tan guarra (no he encontrado mejor palabra) y tan poco preocupada por su barrio, por su entorno. Tienen la papelera a dos metros y por pura pereza y por mucha mala educación son incapaces de moverse dos centímetros a tirar su basura.

Vivimos en comunidad, pero a algunos les trae sin cuidado que a ese banco en el que ayer te comiste la hamburguesa y dejaste todo tirado, mañana pueda venir una pareja a charlar o unos jubilados a pasar la tarde mientras ven pasar la gente (y la vida). Ese banco es de todos, no solo tuyo. Y no tienen por qué encontrárselo con restos. Pero, claro, esto es pedir demasiado.

Así que, además de cabrearme, me paso buena parte de mi paseo con mi perro agachándome y recogiendo esa basura: la lata de refresco, la botella de plástico. Y no lo hago porque quiera dar lecciones a nadie, sino porque mi perro, y el de todos, lo primero que va a hacer es ir a meter el hocico en esa bolsa a ver qué encuentra. Y si encima ha llovido hace nada (como ocurre cada tarde ahora en primavera), lo que puede encontrar ahí es bastante asqueroso.

El caso es que el otro día, por casualidad, descubrí que lo que hacía yo cada tarde es la última moda en Suecia. Lo llaman plogging: palabra que surge de unir plocka up (recoger en sueco) con running (correr en inglés).

Hacen quedadas en grupo con sus mallas, sus deportivas y una bolsa de plástico. Recogen la basura que se van encontrando en su ruta y han creado toda una comunidad que comparte fotos y rutas especialmente sucias de su ciudad. Aseguran que con 30 minutos de plogging queman más calorías que con una simple carrera, porque combinan el ejercicio de correr con el de agacharse, las sentadillas que tanto nos cuesta hacer en el gimnasio.

Y la moda se ha extendido ya a otros países de Europa, Estados Unidos y Argentina. Allí hacen batidas en los barrios más sucios, junto a los hospitales y polideportivos. En esto también hay fervientes seguidores: hablan de conciliar deporte y ecología, de ayudar a limpiar nuestro entorno mientras hacen millas con sus deportivas y su bolsa de basura.

Bueno, estoy tentada de sumarme a esa comunidad y enviarles mi ubicación para que me ayuden en esto de limpiar el barrio. Voy a ver si cerca tengo un grupo de estos nuevos runners. Les puedo asegurar que aquí van a encontrar mucho que recoger. ¡Gracias, vecinos!

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