Siempre creemos que tener una buena idea, esa que ayude a miles de personas, requiere de conocimientos científicos, horas de laboratorio y muchas pruebas y ensayo. Pero no, a veces las grandes ideas son muy sencillas. Aquí va una que yo desconocía y que me sorprendió cuando la conocí.

La sencilla caja de cartón finlandesa se ha ido adaptando a cada país que ha llegadoEn 1937, Finlandia era uno de los países más pobres de Europa. Sí, el mismo país al que ahora tanto admiramos por su sistema educativo, por sus niveles de felicidad, por su estilo de vida, ese mismo país, en los años 30, las pasaba canutas. Su tasa de mortalidad infantil era altísima: por cada 1.000 nacimientos morían 65 bebés. Así que el Gobierno decidió dar ayudas a las madres sin recursos. En cada nacimiento regalaban una caja de cartón con un pijama, leche, pañales, una mantita y un pequeño colchón. Esa caja se acabó convirtiendo en la primera cuna para muchos bebés. En los primeros 10 años solo se regaló a madres con pocos recursos. A principios de los años 50 se entregaba ya a todas las madres que daban a luz. La tasa de mortalidad bajó drásticamente y esa simple caja se convirtió en todo un símbolo.

Casi 80 años después, el modelo se ha exportado a otros países. Por ejemplo, a México: el Gobierno lleva varios meses regalando esa caja de cartón a las madres que viven en zonas de riesgo, que apenas tienen para sobrevivir y mucho menos para afrontar un nuevo nacimiento. El objetivo es reducir la tasa de mortalidad infantil en un 20% y lograr que, con una simple caja de cartón, las madres acudan al médico. Es el reclamo para que les puedan hacer un seguimiento de su embarazo y del bebé. Lo mismo que en Sudáfrica: muchas madres ni siquiera acuden al médico para dar a luz, pero la caja, y sobre todo lo que contiene, es el gancho. Reducen el riesgo de que la madre muera durante el parto o de que la madre con VIH transmita el virus a su bebé.

Damos por sentado que todo el mundo puede permitirse comprar una cuna o una canastilla, pero no

La sencilla caja de cartón finlandesa se ha ido adaptando a cada país que ha llegado.

En el caso de Asia, incluye una mosquitera, vital para evitar que los bebés contraigan enfermedades infecciosas en los primeros meses de vida. Una idea sencilla, ya ven, que sirve para salvar vidas.

Pero no solo los países en desarrollo han adaptado la idea de una caja de cartón. El Reino Unido, Australia, Estados Unidos han decidido que la caja es la mejor herramienta para reducir las altas tasas de mortalidad infantil. En Texas, por ejemplo, han llegado a repartir más de 36.000. En Londres la ha empezado a repartir uno de los hospitales de Chelsea, uno de los barrios bien de la capital. Y llama la atención cómo lo explican: "Damos por sentado que todo el mundo puede permitirse comprar una cuna o una canastilla, pero no".

Y si se están preguntando si aquí hemos adaptado la idea de las cajas para bebés, sepan que sí. Desde el verano en Galicia se está repartiendo algo parecido. Cambia un poco el contenido: lleva cremas, discos para la lactancia, toallitas y música. Un CD con canciones para ayudar a los niños a dormir mejor, a soñar.