El dato es un tanto inquietante, especialmente porque la fecha que dan, aunque suena lejana, no lo es tanto. Según un informe del Foro de Davos, en 2025 (pasado mañana como quien dice) los robots realizarán el 52% del trabajo, superarán en mano de obra a la de los humanos. Eso no solo se traducirá en cifras negativas: se destruirán 75 millones de puestos de trabajo, sí, pero en cambio los robots también crearán nuevas oportunidades laborales, 113 millones de empleos, estiman. Aseguran que se suprimirán aquellos trabajos más mecánicos o automatizados y, en cambio, se potenciarán aquellos puestos en los que una máquina nunca podrá sustituir a un ser humano: aquellos en los que la creatividad sea clave. Necesitarán humanos para diseñar esas máquinas, para programarlas...

Pero vayamos por partes. Porque cada vez que oímos esto de que los robots nos van a sustituir en nuestro puesto de trabajo siempre pensamos en humanoides, en robots inquietantemente parecidos a nosotros que aprenderán a entendernos pero no a empatizar con nosotros. Este informe de Davos que nos coloca al robot como compañero de oficina en unos siete años habla sobre todo de máquinas, (robots) aéreos, estáticos y de tierra. Apenas un 23% serán esas máquinas con piernas y con brazos que todos tenemos en la cabeza y que nos generan cierto rechazo, al menos a mí. Estiman que en 2025 solo una de cada cuatro empresas tendrá estos robots hiperrealistas trabajando en sus instalaciones.

La realidad es que los robots están aquí y cada vez serán más necesarios en trabajos mecanizados o que necesitan de grandes infraestructuras. Lograrán hacer lo que los humanos físicamente no podemos y supondrán todo un reto. Según ese informe de Davos, han venido para cambiar la forma de trabajar, no para quitarnos nuestro trabajo. Eso es lo que dicen los expertos y habrá que hacerles caso. Lograremos que los plazos de producción se reduzcan, que las tareas más mecánicas sean más precisas. Mírenlo por el lado positivo: discutiremos menos con nuestro compañero por el tema del aire acondicionado. O no, porque son máquinas que necesitan una refrigeración, quién sabe.

Hay una frase de ese informe que me ha hecho pensar: los trabajos más rutinarios son los potenciales a que la mano de obra sea sustituida por robots. La única forma de evitar que una máquina nos quite el puesto de trabajo será, por tanto, formarnos. Seguir aprendiendo, especializarnos. Y ojo, no repita eso de que su trabajo es rutinario, porque ya ve, puede que una máquina venga rápido a quitarle la silla.