¿Usted es más nocturno o diurno? ¿Es de aquellos a los que les gusta trasnochar o más bien prefiere levantarse porque se cree a pies juntillas eso de que a quien madruga Dios le ayuda? Piense bien su respuesta porque de ella depende su salud.

Sí, hay una gran diferencia en esperanza y calidad de vida entre quienes se levantan muy temprano y quienes se acuestan muy tarde. Les adelanto el titular para que se vayan preparando: el refrán lleva razón, madrugar tiene premio.

Un reciente estudio ha comparado hábitos y alimentación entre a quienes el despertador les suena muy temprano y para quienes no hay hora buena para irse a la cama y que acaban siempre a las tantas.

Ser nocturno, según este estudio, crea peores hábitos: se consumen más bebidas calóricas, azucaradas y alcohólicas y además se come peor, hay menos ganas de comerse una manzana o un plátano a una de la madrugada. A esas horas siempre gana cualquier menú de una cadena de comida rápida por menos de dos euros y si es a base de hamburguesas, mejor.

Quienes madrugan, en cambio, cuidan en general más su alimentación: se preocupan por hacer un desayuno equilibrado, llevan más a rajatabla eso de hacer cuatro comidas al día, incluyen más fruta y verdura en su dieta. Saben que dormir poco pasa factura a su salud y tienden a compensarlo creando buenos hábitos.

Y les pongo un ejemplo. Para quienes no lo sepan, cuando ustedes se levantan temprano y ponen la tele, esos periodistas que con tan buena cara les están dando las noticias mientras desayunan llevan ya unas cuantas horas trabajando. De hecho su jornada laboral está a punto de concluir: el informativo es el colofón a una noche entera preparando y revisando noticias. Y con ellos, tantos y tantos profesionales que hacen posible que la televisión funcione.

Entre ellas, las maquilladoras. Nuestros ángeles de la guarda que obran el milagro cada día. Nerea, Clara, Lucía, Marta, Esther. Se levantan en muchos casos a las 3 de la mañana para poder llegar a la tele y empezar su jornada non stop hasta las 12.30 - 13.00 h. Y así llevan unos cuantos años, sin perder nunca la sonrisa y siempre dispuestas a lograr que ese ratito que pasas sentada en un su sillón sea el mejor del día.

Duermen poco pero lo compensan haciéndose desayunos que cualquier dietista pondría como ejemplo. En su salita nunca falta un aguacate, un salmón, pan tostado, cereales. Llevan a rajatabla lo de hacer cuatro comidas al día y la fruta es un imprescindible en su menú. No compensan en absoluto los madrugones pero al menos intentan que no dormir no penalice su salud. ¿Y ustedes?