Doña Sofía cumple este viernes 80 años. Ocho décadas de alegrías y muchos sinsabores que la emérita ha sabido gestionar como es ella: prudente, paciente, discreta y con un innegable sentido de Estado.

Se decía en los mentideros políticos que «España no es monárquica sino juancarlista». Los avatares de la vida han tornado también los afectos de los españoles, ahora, sofiistas. Sepa que los sacrificios, majestad, no han sido en vano.

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