En una sociedad egoísta e insolidaria, el amor sigue siendo capaz de cambiar el mundo.

Lo ha demostrado la familia de la joven Patricia Aguilar, captada por una secta hace más de un año. Sus padres y su prima no han dejado de luchar por su libertad, hasta lograrla.

Mi homenaje a la perseverancia de estos héroes anónimos que se han dejado las fuerzas y los ahorros.

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