Aunque se intente evitar la palabra, la burbuja del alquiler existe y los datos lo demuestran.

Es simple: más alquileres, suben los precios, se disparan los impagos y, por ende, los desahucios. Una auténtica montaña rusa a la que urge poner control cuanto antes, no vaya a ser que la burbuja crezca tanto que... bueno, ya tenemos experiencia en pinchazos.

Información relacionada: