Por teléfono, le noté preocupado: "La gente se está aficionando a apostarse en las puertas de los juzgados para increpar a los corruptos, y temo que un día cambien el del campo de fútbol por ese otro desahogo, que es gratis". Tenía el "no te preocupes" en la punta de la lengua cuando reparé en Gürtel, las 'black', los ERE, Púnica... "¿Y los hijos, bien, Floren?".