La ciencia nos ha regalado una vida más larga, pero el futuro depende, en gran medida, de los pacientes. Aunque mejoramos, aún se usan los antibióticos de forma irresponsable y sin pensar en el largo plazo. Ahora que sabemos que las tres cuartas partes de las muertes hasta 2050 se pueden evitar, hagamos ese esfuerzo y demos nosotros un tiempo extra a las nuevas generaciones.

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