Al hipotecarse a 30 años, con su pareja, Irene Montero, para comprar un chalé de 600.000 euros, Pablo Iglesias ha hecho una opción libre. Pero también ha incurrido en una práctica que resume todos los riesgos de la burbuja que llevó a la crisis. Una contradicción que obligadamente ha incomodado a las bases de Podemos. Al trasladar la responsabilidad de sus actos al partido, Iglesias les hipoteca por un coste que puede salir muy caro políticamente.

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