El verano trastoca los usos que impone la rutina. Estos días toca volver a la realidad, entre estaciones de metro mejoradas, túneles cerrados y zanjas abiertas. Frente a los problemas cotidianos, como la subida de la luz, y a grandes desafíos, como la amenaza independentista, el regreso es una oportunidad que nos da más vida y más horas de tiempo, sea cual sea el huso horario. Y debería invitar a cambiar usos políticos que fomentan la confrontación y la convivencia democrática.