En nuestras calles, a nuestro lado, existe esclavitud, llamémosle por su nombre. El tráfico de seres humanos para la explotación sexual es una realidad que tendemos a ignorar... por fortuna, no todos. Personas como las que trabajan con Apramp llevan 25 años junto a las mujeres víctimas de trata, las excluidas de las excluidas. Les ayudan a recuperar su libertad y su autonomía a través de la formación y la inserción laboral. En su taller de costura cosen pespuntes en tela y también suturan heridas para tejer un proyecto de vida nueva.

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