Sin chip ni documentación y por supuesto sin bozal. Así estaban los tres perros que causaron heridas mortales a un enfermo de alzhéimer en Vallecas. Tampoco tenían dueño, o al menos nadie quiere cargar con la responsabilidad de la agresión ni con el muerto. Los ataques de razas peligrosas, como esos tres rottweilers, nos recuerdan el gran riesgo que comporta el bajar la guardia. La falta de control y la indolencia temeraria de sus amos los convierte en perros asesinos.

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