Su efecto es letal. No hay malversación de fondos públicos ni cohecho impropio, pero haber cursado un máster "facilón" de la Rey Juan Carlos se ha revelado más destructivo que ningún delito. Es criptonita política. Fulminó primero a toda una presidenta de Madrid, cuando parecía invencible, y ahora a una ministra del "Gobierno bonito" de Pedro Sánchez. Mantener a Carmen Montón era un escudo para Pablo Casado, tocado también por el mortífero mineral. En política, no es fácil volar como Superman.

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