Ante el agotamiento cada vez más patente de la política fósil e inmovilista, Europa se encuentra en una encrucijada. Tiene que escoger entre la Europa negra del sálvese quien pueda o la Europa verde que salva vidas.

Una es la Europa reaccionaria, que amenaza con arrebatar derechos conquistados para la mayoría social. Es la misma Europa xenófoba del refugees go home: la de los nacionalismos exacerbados y los pueblos enfrentados. Es la opción corta de miras y que saca tajada de los problemas sin ponerles solución.

Con la irrupción de Vox y la radicalización del PP, este modelo ya tiene a sus referentes en España. Pero hay otra salida. Una ola verde recorre Europa liderando las esperanzas de cambio de millones de personas. Los Verdes están logrando posicionarse como la principal alternativa progresista en países como Alemania, Holanda o Bélgica. Y lo están haciendo porque, ante los retos económicos, ambientales y sociales del siglo XXI, se premian la visión política, la innovación y la responsabilidad.

Frente al miedo, el odio y los repliegues identitarios, ganan la esperanza, la solidaridad y Europa. Es el momento de traer esta ola de esperanza a España para que el espacio del cambio recupere la ilusión y la iniciativa. Ya hemos demostrado saber cómo hacerlo en las ciudades del cambio como Madrid, Valencia o Barcelona.

Ciudades que salvan vidas, ya sea protegiendo la salud de sus vecinos o abriendo sus puertos y casas a los refugiados que huyen de la barbarie. Lo demuestran también quienes luchan cada día por una transición ecológica justa, hacia un modelo económico, energético y alimentario que ponga en el centro a las personas y el medio ambiente. Está en nuestras manos.