Lorena logró el puesto de trabajo gracias a su constancia

SOFÍA MORENO. CONSULTORA DE RANDSTAD
Sofía Moreno, consultora de Randstad
Sofía Moreno, consultora de Randstad
RANDSTAD

Voy a contar la historia de Lorena (nombre ficticio), que la semana pasada consiguió un trabajo tras una excelente entrevista, y estoy segura de que tendrá un éxito arrollador en su carrera laboral. Probablemente Lorena no era la candidata más formada o la que tenía más experiencia, pero su entrevista fue perfecta y nuestro análisis mostró que era la persona más adecuada para el puesto.

Como bien sabemos, tanto ella como yo, la entrevista fue la etapa clave en su proceso de selección. En todo proceso de selección, la entrevista es el momento de mayor cercanía entre reclutador y candidato. El entrevistado tiene la oportunidad de demostrar en directo y sin segundas oportunidades todas aquellas capacidades y motivaciones que no puede plasmar sobre el papel o a través de una pantalla.

Por una parte, yo pude valorar de forma objetiva la correcta adecuación al puesto de trabajo por parte de Lorena a través de preguntas que me dieron a conocer aspectos más personales, sobre todo en lo que se refiere a su actitud y motivación, que suponen una diferencia determinante para superar un proceso de selección.

Por otra parte, Lorena supo aprovechar el poder de esta etapa dentro del proceso de selección. Se había preparado exhaustivamente la entrevista, con los mensajes clave perfectamente definidos. Tenía claro su proyecto profesional y consiguió poner el foco en sus contribuciones más exitosas en su anterior empresa. Puso en valor su experiencia y conocimientos y supo relacionar sus capacidades con las necesidades del puesto.

Pero sin duda, hubo un factor determinante que hizo que nos decantásemos por ella: existía una coherencia absoluta en todo su discurso, perfectamente alineado con el resto de herramientas, como su currículum y su perfil profesional en redes como LinkedIn. No hay nada más desconcertante para un profesional de selección de personal que encontrarse ante candidatos cuyos mensajes suscitan dudas y desconfianza. Sin embargo, los profesionales del sector seguimos encontrando graves errores en las entrevistas.

Uno de los principales es el que cometió Jaime (nombre ficticio), candidato durante el mismo proceso de selección de Lorena que había llegado a las rondas finales. Su formación era adecuada, y su experiencia notable. Sin embargo, Jaime demostró tener muy pocos conocimientos de la empresa y el sector en la que, supuestamente, quería trabajar.

Es fundamental obtener previamente información, tanto de la compañía a la que se espera acceder como del sector, para demostrar interés. Un proceso de selección se asemeja a una carrera de fondo. Una competición en la que todo el recorrido cuenta, en la que cada detalle, independientemente de que sea al comienzo o al final, puede resultar clave. Lorena ganó, aunque haya partes de la carrera en las que Jaime fue en cabeza. Ella fue mucho más constante, y finalmente se llevó el premio. ¡Mucha suerte, Lorena!

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