Cualquier incendio forestal duele, pero mucho más si lo que arde es nuestro mayor tesoro. El sábado se desató un infierno en Doñana, poniendo en riesgo a la población y arrasando pinares y montes en los que habita el lince ibérico. El fuego se inició fuera del Parque, pero el viento lo mandó directo hacia el espacio protegido. Un desastre anunciado: desde WWF llevamos años alertando de que la zona es un polvorín, con montes invadidos por todo tipo de usos, construcciones, tendidos… Agradecemos el inmenso esfuerzo de los equipos de extinción, y pedimos a la Junta y al Gobierno que eliminen todas las amenazas que cercan Doñana y ponen en riesgo su futuro.

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