El hallazgo del cadaver de la mujer desaparecida en Vinaroz confirmó los peores temores: la vida de una joven de 26 años ha sido truncada por la violencia machista. Los fríos datos podrían llevar al desestimiento, a la desesperanza pero la respuesta ha de ser justamente la contraria. La sociedad no puede rendirse, no puede dar ni un paso atrás en la educación, la prevención y el castigo frente a estos terribles delitos.