Con las banderas de España y de Cataluña de fondo, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, proclama la constitución de la república catalana independiente por una escuálida mayoría de 70 votos de sobre 135. La urna donde se depositan, en secreto, los votos de una Cámara rota y semivacía resulta fúnebre.No un camino a la Cataluña 'triunfante' que proclama 'Els Segadors', sino receptora de las cenizas de la legalidad democrática y de la convivencia fracturada que habrán de ser restablecidas.