Como en el título de Jane Austen, estos rasgos marcan el fallo del tribunal de Córdoba que ha dictaminado, para un padre que se negaba a asumirla, la custodia compartida de uno de sus hijos, con discapacidad. El fallo es pionero porque concibe esta figura como un deber, no solo como un derecho. Ahora, es de esperar que el progenitor reticente cumpla con responsabilidad y sensibilidad el dictamen.