La cara B de la recuperación es la precariedad en el empleo. Lo sabía el Gobierno Rajoy, que lanzó en diciembre una propuesta de subida del salario mínimo. Lo saben, por supuesto, los agentes sociales, que acaban de dar un paso en la buena dirección al acordar que los convenios incluyan un sueldo de 1.000 euros en 14 pagas. La desaceleración acecha, pero esa mejoría es un reto necesario.