Bajo la lluvia, como un símbolo de la atención que merecen y exigen, hicieron oír ayer su voz en Madrid gentes de Teruel, Soria, Cuenca, Huesca, Jaén, Cáceres, Ciudad Real... y tantas otras provincias de esa España vaciada, sí, pero en revuelta pacífica. Si los pueblos no tienen futuro, no lo tendrán tampoco las ciudades ni el medio ambiente, como dice el manifiesto que ha retumbado en Madrid. El problema es antiguo y complejo pero hay soluciones para ya: banda ancha y carreteras, justicia e igualdad entre españoles.

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