Hubo un momento tan delicado, en las horas siguientes al 1-O, en que prácticamente dejaron de circular bromas y memes por los grupos de Whatsapp. Ese paréntesis, en el que casi se apagó el reconfortante sentido del humor, se acabó minutos después de que Felipe VI dirigiera un trascendental mensaje a la nación, que significó un antes y un después en su mandato como jefe del Estado. El hombre discreto que sabe escuchar, que prepara sus intervenciones y que atiende a sus interlocutores se mostró como el estadista que afrontaba un momento clave  para la historia de la democracia española.

El rey Felipe VI tenía 7 años cuando murió Franco, así que respiró democracia constitucional —la que consagró la monarquía parlamentaria que él encarna hoy— desde que tuvo uso de razón. Nacido en un año tan peleón como el 68, el rey pertenece a la generación que veía Mazinger Z en televisión, la que ha vivido logros que han hecho a la sociedad más avanzada y justa, pero también la que ha sido golpeada por crisis sucesivas, la última de ellas tan larga, profunda y desalentadora que todavía deja notar sus efectos.

Un país, como dice la socióloga Belén Barreiro, entrevistada como coetánea del rey en el especial que hoy publica este diario, más igualitaria y también más exigente con sus instituciones, entre ellas la jefatura del Estado. Felipe VI, dice la exdirectora del CIS, la ha hecho más transparente, más horizontal y cercana. Una impronta necesaria en un momento en el que el sistema que tanto costó construir daba muestras de cansancio.

Como dice la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, que también celebrará su 50 cumpleaños este 2018, ellos no hicieron la Transición, sino que ya vivieron sus resultados. Pero, subraya, a ellos les toca hoy profundizar en los cambios que trajo y trabajar en grandes asuntos en los que queda mucho por hacer, como la superación de la desigualdad de la mujer o la conciencia medioambiental.

El rey impondrá hoy el Toisón de Oro a su hija Leonor, princesa de Asturias y heredera, pero en la Constitución no se ha modificado todavía el artículo que consagra la prevalencia del varón sobre la mujer en la sucesión para la jefatura del Estado.

Los tres años de reinado no han sido fáciles. Hoy será un día muy especial en lo personal para Felipe VI, pero también una jornada muy complicada en lo político. En el Parlament de Cataluña se escenificará un nuevo acto del desafío independentista. La idea de que la ley y la democracia son inseparables, y  también la de que la Constitución no es un adorno, como dijo el rey en Davos, han sido un eje de su mandato. De que  prevalezcan dependen la convivencia y el futuro.

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