No cabe ninguna duda de que en los últimos años se ha hecho mucho hincapié en concienciar a la sociedad sobre las graves implicaciones que tiene conducir bajo los efectos del alcohol. Gracias a los importantes esfuerzos en este sentido, el mensaje sobre los peligros del alcohol al volante parece haber calado en la sociedad y cada vez son menos los conductores que se arriesgan.

Pero, ¿qué está pasando con las drogas? ¿Son suficientes y, sobre todo, efectivos los controles preventivos para detectar sustancias ilegales en la conducción? A pesar de la creencia generalizada, el número de conductores que se ponen al volante tras haber consumido drogas no es baladí ni un fenómeno residual. La presencia de sustancias ilegales entre las personas que circulan a diario por las calles y carreteras españolas es una realidad que supone un grave peligro para la seguridad vial.

Y es que los datos son alarmantes: tres de cada diez conductores sometidos a un control da positivo en alguna sustancia ilegal como cannabis, cocaína, éxtasis o anfetaminas, situándose bastante por encima de los positivos por alcohol.

Por ello, desde la Fundación Línea Directa, queremos poner de manifiesto que la droga en la conducción es un problema del que aún queda mucho por hacer en cuanto a concienciación se refiere, así como en número de controles necesarios hasta alcanzar la cifra óptima para que su efectividad sea máxima como ya ocurre con el alcohol.