Es verdad: lo del pasado sábado en Eurovisión fue bochornoso, pero ¿está justificado tanto odio?

Madonna actuó en la final del festival de la canción europea embolsándose, dicen, un millón de euros. Su actuación prometía. Era la gran esperada de la noche y hasta su puesta en escena, acostumbrados a sus despliegues 'a la americana', dejó bastante que desear.

Cantó la mitad en playback y la otra mitad en directo y ojalá el 100% de lo que interpretó sobre el escenario de Tel Aviv hubiese sido en playback porque, casi sin exagerar, no afinó ni una nota.

A raíz de esto, los comentarios en las redes sociales fueron terribles, demoledores, destructores e incluso injustos. Es verdad que Madonna lo hizo fatal, pero ¿alguna vez ha sido la mejor por su voz?

Ella está por encima del bien y del mal. Es mucho más que una cantante o una estrella, es un icono, un símbolo de lucha, de activismo y de regeneración y, además de todo esto, tiene la misma edad que mi madre, que este año ha cumplido 61 años. Me gustaría a mí ver a muchos de los que la critican, moverse como ella lo hace con 61 años.

¿Debería jubilarse Madonna? Puede que su calidad artística vaya mermándose con los años y que su afinación empeore, pero ¿qué pasa con las emociones que despierta en su audiencia? ¿No es eso lo que un artista debe hacer? Madonna se adaptará, como siempre lo ha hecho, y acabará dejando poco a poco a un lado esa imagen de Barbie geriátrica.

No tiene que ser fácil asumir que por muy joven que sea tu mente tu cuerpo ya no responde igual. Seguirá llenando conciertos, seguirá cautivando a sus seguidores y emocionando como otros mayores han hecho y siguen haciendo. Tom Jones, Cher, Barbra Streisand, Mick Jagger... El arte no tiene edad y los juicios en redes sociales, en ocasiones, demasiada mala leche.