Durante mis últimas vacaciones he visitado varios sitios en Florida: Miami, Orlando, Cayo Hueso... De vuelta en España y habiendo podido escapar del huracán Dorian, me he dado cuenta de lo presente que ha estado la música durante mi viaje. Ha sido compañera y protagonista de mis stories en Instagram, de mis paseos por Miami Beach y de mis interminables millas recorridas en coche. La música para mí es esencial, pero también lo es para los parques de atracciones (Orlando es su capital y un must en un viaje a Florida).

Hablar de música en Walt Disney World sería una obviedad. ¿Imaginarías sus pelis sin esos temazos o sus parques sin la machacona cancioncita del It’s a small world? La mejor melodía que escuché en el Kennedy Space Center de la NASA fue el despegar un cohete desde Cabo Cañaveral, pero lo de la música en Universal Studios... es ¡otro tema! Épica en mi entrada a los parques, cañera en las montañas rusas y evocadora al cruzar las puertas de Jurassic Park. Cuando estaba en el mundo de Harry Potter todo sonaba a Hogwarts y la música me inducía en un sueño hecho realidad.

Atracciones como la de Jimmy Fallon o La Momia, y espectáculos como la sorprendente batalla callejera de Sing It!, al más puro estilo Glee, son imprescindibles y serían imposibles sin música, pero es que... ¡en Universal Studios tienen una montaña rusa donde es lo principal! Se llama Hollywood Rip Ride Rockit y según te montas tienes que escoger la canción que escucharás durante tu recorrido. ¡Impresionante! Tendríamos que prestar más atención a aquellas melodías que parece que no están pero que nos acompañan. Abrir los oídos y escuchar con mimo esas notas que se convertirán en la banda sonora de recuerdos imborrables.