Me apasiona la Navidad. Me gusta el sonido de estas fechas. Me encantan los villancicos y escucharlos en cada esquina, en cada rincón, en cada casa y en cada comercio al que voy buscando escribir mi carta a los Reyes.

Desde que en noviembre de 1994 llegara el All I Want For Christmas Is You de Mariah Carey parece que esta canción es la única que escuchamos en la época del acebo. ¿Hay más villancicos? Pues sí, haberlos, haylos, pero parece que nos empeñamos en hacer oídos sordos, y más en nuestro país.

El Last Christmas de Wham!, el Santa Tell Me de Ariana Grande, el mítico Do They Know It's Christmas?... Todas las grandes estrellas internacionales tienen sus villancicos y las cifras saltan a la vista por sí mismas: durante estos días, en las listas de escuchas online, más de el 70% de las canciones más reproducidas en el mundo son canciones navideñas. La gente consume villancicos en el mundo y les gustan, pero en España, durante la Nochebuena, el éxito de Mariah Carey se tuvo que conformar con la tercera posición de los más reproducidos en streaming. En España no escuchamos villancicos.

¿Habéis oído el disco de villancicos de Pablo Alborán? ¿Y el de Mónica Naranjo? ¿El de Chenoa? ¿El de Alejandro Sanz? No. No existen.

En nuestro país, los villancicos los preferimos en casa y cantados en familia. Con el permiso de Raphael, y El tamborilero, aquí aún no hemos explotado la Navidad a base de discos temáticos, y puede que nuestra tradición cristiana tenga algo que ver. Si escuchamos los villancicos de Michael Bublé..., ¿por qué no los de Sergio Dalma? Ojalá de cara a 2019 algún artista, como este año ha hecho Blas Cantó, nos sorprenda con algún villancico.