En la feroz batalla por el liderazgo mundial de la Inteligencia artificial (la revolucionaria tecnología que está detrás de algoritmos, asistentes de voz o coches autónomos), el Reino Unido ha optado por ser pragmático: Dado que le será imposible competir con las multimillonarias inversiones de EEUU o China, deberán liderar los aspectos éticos y legales en este ámbito.

Esta es la conclusión de un análisis de la Cámara de los Lores, que justifica su propuesta dada la "particular mezcla de activos" que distingue al Reino Unido: universidades de prestigio, una industria legal potente e instituciones respetadas como la BBC. Estos deberán organizar una Cumbre mundial en Londres en 2018 que establezca "un marco común para el desarrollo ético de los sistemas de IA" alrededor de cinco grandes leyes:

  • 1) La IA debe ser desarrollada para el bien común de la humanidad
  • 2) La IA debe operar bajo los principios de inteligibilidad y justicia
  • 3) La IA no debe ser usada para disminuir los derechos de individuos, familias o comunidades a su privacidad
  • 4) Todos los ciudadanos deben tener el derecho a ser educados para su progreso mental, emocional y económico junto a la IA
  • 5) El poder autónomo para hacer daño, destruir o engañar a seres humanos no debe nunca ser incorporado a la IA.

La búsqueda de su peculiar papel como 'legisladores de la IA, no significa que el informe británico tire la toalla en inversiones. El Reino Unido dedicó a IA cerca de 700 millones de euros entre 2012 y 2016, frente a los 2.100 millones de China o los 15.000 de EE UU; pero los Lores recomiendan redoblar esfuerzos para ayudar a startups y empresas medianas. Veremos qué recomienda el Grupo de sabios sobre Inteligencia Artificial que convocó el Gobierno español el año pasado.