En los últimos años va ganando espacio en nuestro vocabulario la expresión con la que encabezo este artículo. Los conocimientos científicos han demostrado que los animales tienen sensaciones físicas y psíquicas complejas, y perciben y transmiten emociones y estados de ánimo.

Por eso está cambiando la percepción que tenemos de los demás animales. Lo explica muy bien un meme que circula por las redes sociales: sobre el clásico cartel de 'Cuidado con el perro' alguien ha escrito 'Tiene sentimientos'. Ese nuevo concepto es la sentiencia, que ha saltado de los ensayos filosóficos y jurídicos y de la ciencia del bienestar animal a la calle.

Es cierto que estos vocablos, derivados del latín, no se encuentran aún en el Diccionario de la lengua española, pero sí aparecen en el Panhispánico de dudas. La sentiencia es la capacidad de sentir y de ahí viene el adjetivo sentiente, con su variante más popular sintiente.

La reciente irrupción de esta palabra se ha producido a raíz de las reformas del derecho civil aprobadas en muchos países tras la inclusión en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea de la expresión sentient beings, en su original en inglés. Lamentablemente en la versión oficial en castellano se escogió la forma 'seres sensibles', pero el artículo 13 del Tratado no dice sensitive beings (seres sensibles), sino sentient beings (seres sintientes).

No es lo mismo sensible que sintiente. Los animales, incluidos nosotros los humanos, no solo somos sensibles; también somos sintientes, estamos dotados de capacidad para sentir.

La semana pasada se constituyó en el Congreso la ponencia que estudia las enmiendas a la reforma del Código Civil que establece un nuevo régimen jurídico para los animales y que modifica también la Ley Hipotecaria y la de Enjuiciamiento Civil. Por fin los animales van a dejar de ser cosas.

Nuestros legisladores han rehuido el concepto de sentiencia y han optado por la misma expresión utilizada en los Códigos Civiles de Francia y Portugal, reformados en 2014 y 2016: 'seres vivos dotados de sensibilidad'. Sin embargo, la calificación de sintiente ya ha entrado en la legislación española. En la novísima ley de protección de los animales de La Rioja se les reconoce su condición de 'seres sintientes'. Idéntica expresión que la que incorpora Colombia en su Código Civil reformado en 2016 o Guatemala en la Ley de Bienestar Animal de 2017.

No dudo que no tardará en incluirse la sentiencia en nuestro Diccionario, pero lo más importante es el cambio de mentalidad que hay tras ese concepto. El proceso de descosificación de los animales es imparable. Y tendrá efectos, pues convierte a los animales en sujetos de derechos, por lo que deben estar bajo la protección de las leyes. El cambio ha comenzado.