Leo en un periódico que la soledad es una de las causas del aumento en un 40% del número de animales de compañía en las ciudades en los últimos cinco años y que en España hay ya dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas y no por gusto, la mayor parte mujeres. Mayores y solos, tengan o no mascotas, una situación cada vez más común, que provoca en quien lo sufre tristeza, desasosiego y enfermedad, dicen los expertos, y nos pone delante de los ojos el tipo de sociedad que estamos creando.

Irremediablemente, relaciono estos datos con dos terribles sucesos ocurridos en las últimas semanas. El primero, la muerte de dos mujeres mayores en Benidorm sin que nadie las echara de menos. Una, la cuidadora, se encargaba de la otra, pero murió y la de más edad falleció por inanición, igual que su perro. El segundo, ocurrido en Madrid, también espantoso, el hallazgo del cuerpo momificado de una mujer octogenaria que llevaba muerta en su casa ¡cinco años!, sin que nadie, ni familia ni servicios sociales, preguntaran por ella.

Dicen los jueces que las muertes de ancianos por abandono y soledad empiezan a ser más frecuentes de lo que creemos, olvidados por sus familiares, en el supuesto de que los tengan, y por el resto de la sociedad.

En España, el problema aún no es tan acuciante como en el Reino Unido, donde incluso se creó hace un año el Ministerio de la Soledad para atender a nueve millones de personas, después de que la OMS alertara de que es el país europeo con el mayor índice de personas que se sienten solas. Pero varias organizaciones españolas que atienden a mayores, como Cruz Roja, Médicos del Mundo o el Teléfono de la Esperanza advirtieron ya entonces del problema creciente de los ancianos solos y de la necesidad de aumentar las inversiones en atención social y consolidar un sistema público de dependencia, claramente insuficiente.

Por fortuna, igual que las de estas organizaciones, existen iniciativas de la sociedad civil que intentan paliar los problemas que genera la soledad no querida, mientras los poderes públicos se deciden a aumentar los recursos. Adopta un Abuelo es una organización sin ánimo de lucro que se encarga de juntar a personas mayores con jóvenes para que compartan su tiempo; Amics de la Gente Major es otra ONG similar de voluntarios que acompañan a mayores sin recursos económicos; Solidarios posibilita a universitarios vivir en casa de una persona mayor durante el curso; residencias de la tercera edad con guardería para fomentar las relaciones entre niños y ancianos; campamentos para chicos donde los abuelos imparten talleres...

Es el impulso de la gente comprometida con los mayores, pero son las instituciones públicas las que están obligadas a responder más y mejor por ellos. Y no sé hasta qué punto lo hacen.