Prepárense a escuchar decenas de promesas que no se cumplirán

CHARO RUEDA. PERIODISTA
Pedro Sánchez, en un mitin en Vigo.
Pedro Sánchez, en un mitin en Vigo.
EFE

Es tiempo de promesas, como de higos o uvas o lo que sea que se dé ahora, así que prepárese a escuchar buenos sonidos y mejores ofertas que van a suponer mucho para la vida de la gente, como se dice ahora. Intenciones, todas, está en juego el Gobierno y hay que echar el resto, pero que lleguen a madurar y a convertirse en leyes, poquitas.

Se ha abierto la veda electoral y hay gangas para todos. Todos, sin excepción, estaremos reflejados en supuestas mejoras estampadas en un programa que como ya saben por experiencia nunca se cumple, pero da igual, porque aquí ofrecer es gratis y creerse que se va a cumplir lo que se ofrece, también.

Ya habrá tiempo para las excusas variopintas que se sacará de la manga quien llegue al Gobierno que, según la 'tradición', será el PSOE o el PP o los dos juntos, si se empeñan en no gobernar con otros que no sean como ellos.

Ya lo decía hace tres días el expresidente Mariano Rajoy con su sorna habitual, citando a Churchill: "La mejor dieta para un político es comerse sus propias palabras". Lo decía en el Foro La Toja, en una larga charla que compartió con su colega Felipe González y a cuento de que había tenido que subir 7 puntos el IRPF al llegar al Gobierno, aunque como buen político de derechas había prometido lo contrario.

El PP se comprometió también a no tocar las pensiones en 2011 y ya en el Gobierno, las desligó del IPC, lo que supuso una caída del poder adquisitivo de los pensionistas.

También Pedro Sánchez prometió derogar la reforma laboral que tanta eventualidad ha traído al empleo y la Ley Mordaza, pero ahí siguen en vigor. Ahora, se ha comprometido a reducir un 75% las listas de espera en dependencia. ¿Otro brindis al sol? Mi madre se murió sin haber recibido la suya concedida dos años antes. Y contempla eliminar progresivamente los copagos sanitarios empezando por los pensionistas en peor situación.

Promesas que aquí valen una bagatela, o sea, nada. La historia está llena de casos en los que se promete una cosa y luego se hace la contraria. O se ofrece un gobierno de coalición y luego si te he visto, no me acuerdo.

Deberíamos exigir un contrato a la entrega de nuestro voto para que los que se presentan a las elecciones estuvieran obligados a cumplir lo que prometen. Si es verdad que nosotros somos los 'sujetos' de la soberanía nacional, esas palabras tan rimbombantes que nunca nos han servido de mucho, pero que figuran en el artículo 1 de la Constitución, deberíamos exigir a los que elegimos fidelidad, sinceridad y compromiso de cumplir la palabra dada.

Y si no lo hacen, deberíamos obligarles a dimitir. Pero en un país en el que no se dimite ni cuando te han condenado por graves delitos de corrupción, lo de las promesas electorales ya si eso…

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