Miles de personas han firmado ya en Change.org la campaña de la ONG Proactiva Open Arms "¡Rescatar vidas no es un crimen! Libertad para el barco de Open Arms", retenido en Pozzalo (Sicilia) por orden de un fiscal que acusa a la tripulación de favorecer la inmigración ilegal.

Por las redes sociales corre en paralelo otra campaña similar de apoyo a esta organización española, Salvar vidas no es delito, que solicita colgar un vídeo con la frase "Si salvar vidas es un crimen, yo también soy un criminal", para pedir la liberación del barco. Lo han firmado ya muchos personajes famosos pero también muchas personas anónimas que se declaran "cómplices" de los delincuentes.

El grupo de "criminales" que forman Proactiva Open Arms ha cometido el execrable delito de salvar más de 59.000 vidas de perecer ahogadas cuando huían de la guerra y de la miseria de sus países. Y por esa reiteración delictiva su barco está incautado desde el 18 de marzo, después de que la ONG rescatara en el Mediterráneo a 218 inmigrantes que habían partido de Libia y se negara a entregarlos a un guardacostas libio, como mandan los dirigentes de la UE, alérgicos a mancharse las manos con estas cosas.

Ahora, la ONG y los miles de secuaces que han reconocido el crimen esperan a que el juez se pronuncie sobre los delitos de los que les acusa el fiscal, que podrían acarrear penas de cuatro a siete años de cárcel para los voluntarios del barco. Es la ley, amigo -que diría Rodrigo Rato- y cuando se le buscan las cosquillas al que manda en un asunto tan feo, del que no quiere saber nada, ya sabes a lo que te expones. Que se lo pregunten si no a la activista Helena Maleno, también encausada en Marruecos por tráfico de inmigrantes, porque llama a Salvamento Marítimo cada vez que hay una patera en apuros.

Si Europa ya le ha encargado a Libia el trabajo sucio de vigilar las aguas y retener a los inmigrantes a cambio de unos cuantos millones de euros ¿qué hace Open Arms salvándolos y trayéndolos aquí? cuando estarían tan ricamente al otro lado, sin que a nosotros nos rozara la inmundicia. Habrá que continuar criminalizando a las ONG que salvan a estos desahuciados para que no haya testigos de lo que sucede en el país norteafricano.

El resultado está a la vista: según Òscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms, en 2016 una decena de ONG operaban en el Mediterráneo con 11 embarcaciones. Un año después, el número se redujo a seis con nueve barcos, y en 2018, después de las persecuciones del fiscal de Palermo y Catania y las acusaciones de tráfico del director de Frontex, Fabrice Leggeri, sólo queda una ONG con un solo barco.

Es el absurdo disparate de estos tiempos nefastos: los poderes públicos "democráticos" convierten en criminales a quienes por el contrario son auténticos héroes.