Todas las sentencias fueron a favor de Aragón, hasta el último recurso ante el TSJ de Cataluña. Dudo que la mayoría de los cuperos que ayer gritaban en las puertas del Museo de Lérida las hayan cruzado alguna vez. Ni atraco ni 155; la Generalitat nunca quiso negociar un acuerdo favorable para todos y se ha impuesto la ley. Las obras de arte que embellecieron antaño el monasterio de Sijena volverán a iluminar sus piedras. Era de justicia.