A los planes de pensiones les falta gancho. Bajan unas décimas las comisiones  y flexibilizan algo las condiciones de rescate para las situaciones extremas pero no mejoran la fiscalidad. La doble tributación que a la larga inflige Hacienda a la inversion anula el incentivo de la desgravación a corto plazo en el IRPF. El encanto de estos planes es tan discreto que apenas se ve.