La obsesión de Trump por dinamitar la obra de Obama se tiñó de sangre. El mundo permanece atónito ante la masacre en Gaza mientras festejaban la apertura de su embajada en Jerusalén.

Represión brutal de Israel que fortalece esa mala imagen ante la opinión pública que tanto extraña a sus cancilleres.

¿Dormirá tranquilo el presidente de EE UU con semejante balance, le importa algo la vida ajena y la paz en Oriente Medio? O ¿estará feliz y contento incendiando el mundo?