El pasado 23 de junio un avión aterrizó en Sevilla procedente de Nueva York. Tardó 71 horas 8 minutos en cubrir los casi 7.000 kilómetros que separan ambas ciudades pero lo hizo sin consumir ni un gramo de combustible ni enviar a la atmosfera un solo átomo de CO2. El aparato denominado Solar Impulse porta en sus alas 17.000 celdas solares que le proporcionan la energía suficiente incluso en horas nocturnas, gracias a los acumuladores con que va equipado.

Nadie entiende lo que ha hecho España con la energía solarLas baterías son la clave en el progreso de la energía solar y los avances derivados del boom de la telefonía móvil se han convertido en su mejor aliado. Unos días antes de que el avión solar cruzar el Atlántico la compañía TESLA que está montando en California la fábrica de baterías más grande del mundo lanzaba una oferta de 2.500 millones de euros para hacerse con Solar City el gigante norteamericano de paneles solares. La operación es todo un referente de la apuesta tecnológica más vanguardista por esta forma de energía que España abandonó cuando en el resto de mundo avanzaba de manera exponencial. El nuboso Reino Unido nos supera en la instalación de paneles y hasta la vecina Portugal se apuntó el pasado Mayo el hito de funcionar íntegramente durante cuatro días solo con la fuerza de las energías renovables, entre ellas la solar. Países tan desarrollados como Alemania o Austria encabezan el ranquin solar en la UE.

Nadie entiende lo que ha hecho España con la energía solar. Que el país que recibe más radiación solar por unidad de superficie de todo el continente, le dé la espalda a un alternativa energética que había liderado hasta 2008 hasta el punto de tener instalada el 40 por ciento de la potencia solar mundial, es un disparate brutal. Primero fueron las duras medidas contra el marco sobreprotector de 2004 ( que había decretado el último Consejo de Ministros del Gobierno Aznar ) y que propiciaron su auge, después las moratorias a las nuevas instalaciones y los recortes retroactivos a las inversiones realizadas con la consiguiente inseguridad jurídica. El remate llegaría con el aún más demencial "impuesto al Sol" y las amenazadoras multas al autoconsumo no declarado.

El "país del sol" es el que menos rendimiento le sacaEn España no hay aliciente alguno para sacarle partido al insolación, por el contrario todo son pegas y obstáculos. El resultado es que el "país del sol" es el que menos rendimiento le saca. A causa de esta regulación absurda el sector perdió miles de puestos de trabajo, más los que dejó de ganar. Nuestras empresas especializadas y nuestros ingenieros con una formación puntera y una experiencia demostrada se han repartido por todo el planeta. Ellos son los artífices del boom británico y de la primavera solar en Latinoamérica. Aún estamos a tiempo de liderar un sector que augura un gran futuro y cambiar el marco que le pone puertas al sol más intenso. El sol de España.