El jueves pasado recibí en mi buzón el sobre con la invitación para la recepción del 2 de Mayo en la Real Casa de Correos. El tarjetón, encabezado por la bandera de las siete estrellas, me participa que "la presidenta de la Comunidad de Madrid se complace en invitarme a la recepción con motivo del día de la Comunidad de Madrid". Cuando los carteros distribuyeron estas invitaciones ya no había una presidenta en la Puerta del Sol sino un presidente interino.

El día anterior, Cristina Cifuentes adelantaba su dimisión, prevista para después del 2 de Mayo, ante la difusión de un vídeo comprometedor que alguien se guardó desde 2011 para matarla políticamente cuando le conviniera. Tras la pésima gestión del mastergate, su cese era inevitable, pero no ese final cruel en el que, por encima de los partidos de la oposición que han estado en su papel y de los medios de comunicación que hacen su trabajo, se advierte el trasfondo gansteril de una maniobra oscura en la que han ganado "los más malos".

El proximo miércoles día 2, en la Puerta del Sol quien recibirá a los invitados será Angel Garrido –presidente provisional de la Comunidad y también provisional candidato a la sustitución de Cifuentes–. A Garrido, en Génova le están mirando el historial hasta la infancia, no vaya a ser que alguien de la "cosa nostra" conserve un vídeo suyo robando chuches a los 5 años. Lo ocurrido con la presidenta regional deja al PP en una situación dramática en la Comunidad de Madrid, caja de resonancia de todo el Estado.

Las encuestas proyectan una debacle electoral en la que se hunde hasta la tercera posición, cuando hace apenas dos meses Cristina Cifuentes parecía estar en condiciones de revalidar con holgura su mayoría. Ahora es Ciudadanos el partido alfa en Madrid, hasta el extremo de vislumbrar no solo la conquista de la Puerta del Sol sino también la del Palacio de Cibeles. A día de hoy y a poco más de un año para las elecciones municipales y autonómicas de 2019, Ignacio Aguado es, con diferencia, el candidato aventajado a la Presidencia de la Comunidad y Begoña Villacís, la que empieza a tener más posibilidades de ser alcaldesa.

El actual es el mejor escenario posible para la formación naranja y ello explica que los de Rivera no quieran ni oír hablar de la moción de censura de Ángel Gabilondo. El candidato socialista es el que logra la mejor valoración personal en las encuestas, muy por encima de la marca PSOE, partido en el que no milita. Es un político de amplio espectro muy respetado y que, de ocupar unos meses la Presidencia de Madrid, obtendría previsiblemente grandes réditos electorales que Ciudadanos no querrá facilitarle.

El próximo miércoles en la Puerta del Sol veremos a candidatos, precandidatos y aspirantes deambular por el patio mezclando canapés con incertidumbres y confidencias. Una fiesta diferente para un 2 de Mayo políticamente convulso, como nunca se ha vivido desde que Madrid es la Comunidad de Madrid.