Javier es maestro quesero. Uno de los seiscientos queseros de todas las comunidades que compitieron la semana pasada en el Campeonato Mejores Quesos de España 2017 del Salón de Gourmets, feria del sector agroalimentario especializada en productos de alta calidad. Durante la entrega de premios, los finalistas miraban el reloj: el que no tenía que irse corriendo para atender a los clientes tenía que irse corriendo para atender el ganado. Y es que, comentaba Javier, "mientras ellos roban, los demás curramos".

Nos están robando personas en cuyas manos hemos dejado la administración de nuestros recursos

Sería desolador si no fuera esperanzador. Es desolador pensar que nos están robando personas en cuyas manos hemos dejado la administración de nuestros recursos; pero es esperanzador advertir que los demás seguimos generando recursos con nuestras propias manos. El sistema está herido, pero la sociedad no está muerta. Si el progreso dependiera de quienes usan en sus discursos la palabra progreso (bien es verdad que cada vez la usan menos) estábamos aviados. Por fortuna, el progreso depende de muchos actores y no sólo de quienes son incapaces de poner en marcha un parlamento, al cabo de dos años, o poner en su sitio a los ladrones, al cabo de varias décadas.

Queseros, viticultores, conserveros, ganaderos… Por todas partes hay gente trabajando para hacer cosas importantes. Al Salón de Gourmets han acudido 1640 expositores, un 20 por ciento más que el año pasado, lo que les ha obligado a aumentar en un 20% el espacio. Los empresarios, técnicos y especialistas de esas empresas persiguen a diario la excelencia y lo manifiestan con más de 40.000 productos. Entre esos productos había este año 1600 novedades, ejemplo del peso del I+D+I en el sector.

No es por casualidad (ni por milagro político) que las cifras del PIB hayan vuelto a los niveles previos a la crisis

No es por casualidad (ni por milagro político) que las cifras del PIB hayan vuelto a los niveles previos a la crisis. Es porque las cosas van mejor en los países que nos mandan turistas y… porque hay una España que, en lugar de robar, trabaja. Si las exportaciones están en niveles desconocidos (el sector exterior ha pasado del 25% al 33% del PIB, una proporción mayor que la de Italia, Francia o el Reino Unido) no es tampoco por casualidad. Es porque hay mucha gente trabajando, inventando y peleando por abrir mercados. "¿El secreto del éxito? –me respondía Rosa Vañó, cuya empresa está vendiendo aceite de oliva en todo el mundo- que duermo 200 días al año fuera de mi casa…".

Dicen que el protagonista del tirón de las exportaciones es el automóvil, con un 16%. No es exacto. Si se suman las exportaciones agrarias y las vitivinícolas la agroalimentación está por encima de la automoción, en torno al 18 %, con la diferencia de que se trata de multinacionales (cuya toma de decisiones se produce vaya usted a saber dónde) sino de un rico tejido de empresas locales. Por encima de ambos está la exportación de maquinaria, con un 20%, pero parte de esa maquinaria está también vinculada a la agricultura. De los invernaderos de Almería no solo salen pepinos, sino también tecnología, que supone una parte muy importante del volumen económico que generan esos invernaderos. Es un hecho: Almería exporta tecnología agraria a Israel, en tiempos país pionero.

Compartiendo con Fernando Burgaz, director general de la Industria Alimentaria del MAPAMA, la admiración por la espléndida realidad del sector, exclamaba: "¡Y lo mejor es que lo han hecho ellos solos!".  Por fortuna, no están solos del todo. Las administraciones públicas se implican (de manera desigual, pero activa) en la producción, innovación y promoción de los productos.  Pero es verdad que son ellos, los empresarios, técnicos y especialistas, quienes tiran del sector.

Conviene, de vez en cuando, hacer un alto en el camino y recordar estas cosas. Cualquiera que venga de fuera, ponga los telediarios y vea la cola de VIPS ante los jueces, podría pensar que los españoles nos pasamos la vida robándonos los unos a los otros. No es verdad. Mientras ellos roban, los demás curramos.