Errejonazo II

CARLOS SANTOS. PERIODISTA
El portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Íñigo Errejón.
El portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Íñigo Errejón.
J.J. Guillén / EFE

"Apartir de 2011 la izquierda se ha ido fragmentando hasta llegar a la situación actual. Además de los dos partidos clásicos ha entrado en escena Podemos –al que se agarra IU como un náufrago– con sus tics peronistas y su constelación de organizaciones a cuestas: desde las mareas y los filoindependentistas gallegos de Anova hasta los valencianos de Compromís, pasando por los ecologistas de Equo, los radicales de Izquierda Castellana o el aglomerado de grupos que llevaron a Ada Colau a la Alcaldía".

"¿Pueden las alianzas electorales o los acuerdos poselectorales ser un primer paso hacia la desfragmentación de la izquierda? Pueden, pero es difícil y, desde luego, va para largo. Imposible pensar que de un día para otro el PSOE restablezca la relación con sus electores y que quienes están a su izquierda inicien nítidos procesos de fusión, más allá de meras alianzas coyunturales. Imposible imaginar a Pablo Iglesias liderando esos procesos. A él también le gusta jugar a la carta más alta".

Este análisis –que publiqué hace tres años y medio tomando de la informática el verbo desfragmentar– se mantiene sorprendentemente vivo, con un agravante: la izquierda fragmentada ha desperdiciado una oportunidad histórica de cerrar un buen acuerdo (de coalición o a la portuguesa) y ha regalado a las derechas pactantes unas expectativas que no tenían. En ese contexto, el Errejonazo II puede ser positivo: abre puertas a votantes y organizaciones que no entienden ni asumen la conducta de Sánchez e Iglesias.

Suena raro que se pretenda unir dividiendo, pero más raro es que se llegue donde se ha llegado. O que alguien crea que España va a volver a ser bipartidista, de la noche a la mañana.

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