BOTICARIA GARCÍA. FARMACÉUTICA Y BLOGGER

Sin receta no hay fentanilo

Boticaria García.
Boticaria García.
BOTICARIA GARCÍA

Al terminar la carrera, cuando llegaba a mis manos una receta de fentanilo la dispensaba con mal sabor de boca intuyendo que el destinatario sería un paciente con cáncer en estado terminal. Once años después la película ha cambiado. Hoy también usan fentanilo pacientes con dolor crónico no oncológico, como el dolor neuropático o lumbalgia.

Me comentaba una compañera que incluso había recibido una prescripción de fentanilo para una paciente con dolor menstrual agudo. Y todo a pesar de que no hay estudios concluyentes sobre su efectividad en estos casos y de que solo están indicados estos fármacos como plan B, cuando el dolor no responde a otras terapias.

¿Por qué ha aumentado su consumo? Se apunta como culpables a la comercialización de nuevos formatos (fentanilo inhalado o en forma de chupa-chups) o a la eliminación de alguna traba burocrática gracias la e-receta. En mi opinión son los especialistas de las unidades del dolor y los médicos de familia quienes tienen la sartén por el mango: aquí la receta es sagrada y sin receta no hay fentanilo. Ni paraíso.

Otro cantar es cuando escuchamos que en EE UU han aumentado los casos de muerte por sobredosis con fentanilo y proliferan los laboratorios clandestinos. No mezclemos conceptos: la dispensación de fentanilo en farmacias es segura y también su uso respetando la posología. El aumento de las prescripciones puede que haya cambiado la película, pero aún vivimos lejos de la serie Breaking Bad.

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